La acuaterapia se realiza en el agua con el propósito de rehabilitar a pacientes después de una lesión o de tratar a personas con enfermedades crónicas. Emplea la resistencia del agua en vez de pesas y elimina la presión en exceso sobre las articulaciones para obtener mejores resultados. A menudo, los pacientes que han tenido dificultades con los tratamientos tradicionales presentan mejoras con la acuaterapia. La meta consiste en que los pacientes hagan una rápida transición desde la hidroterapia a un programa de rehabilitación fuera del agua en un plazo de 3 a 12 sesiones.

¿Por qué a veces el agua resulta mejor para la terapia?

El agua puede hacer que los ejercicios sean más fáciles y menos dolorosos porque se reducen las fuerzas ejercidas sobre las articulaciones que soportan el peso.
El calor del agua ayuda a reducir el dolor mediante la relajación de músculos tensos o con espasmos y el aumento del flujo sanguíneo.
La resistencia del agua y unos chorros especiales ayudan a que los pacientes fortalezcan sus músculos y mejoren su rendimiento cardiovascular.
La diferencia de la acuaterapia.

La acuaterapia es ideal para los siguientes trastornos:

Manejo de la artritis y de dolores en las articulaciones
Entrenamiento atlético y cardiovascular
Análisis de la marcha o andar
Trastornos del sistema musculosquelético
Dolores crónicos de espalda y estabilización lumbar
Dolores de pie, tobillo o rodilla
Tratamiento a corto plazo con transición a rehabilitación fuera del agua
Lesiones de la médula espinal
Amputados
Accidentes cerebrovasculares
Lesiones cerebrales

Las consecuencias positivas que tiene la natación terapéutica son muy amplias y pueden resolver muchas y muy diferentes tipos de patologías.

Beneficios generales:

  • Aumenta la curación y fortalecimiento de los tejidos lesionados
  • Mayor flexibilidad
  • Mayor resistencia cardiovascular
  • Mejor circulación
  • Mayor resistencia para la elongación y para ejercicios terapéuticos

Mientras que la visión más extendida es que la acuaterapia se utiliza para recuperar las funciones musculares y de flexibilidad con el objetivo de disminuir el dolor en la zona que está afectada, lo cierto es que la acuaterapia también favorece la relajación, estimula el sistema respiratorio, ayuda a mejorar la postura y es ideal para trabajar el equilibrio.

La terapia acuática, además no se dirige tan sólo a personas con diferentes patologías (como son las ortopédicas, neurológicas o reumatológicas) sino que también está pensada para personas que tiene diferentes problemas: sufren situaciones de nerviosismo o estrés, están bajas de moral e incluso aquellas que carecen de agilidad y equilibrio.

A todo esto se le suma que el agua templada de la piscina proporciona un entorno relajante idóneo para los dolores en las articulaciones y músculos. Además, la resistencia natural del agua favorece notablemente el fortalecimiento muscular, aumentando así las progresiones de la rehabilitación.

Patologías ortopédicas, neurológicas o reumatológicas; personas con dificultades cardiorrespiratorios leves o moderados, con problemas de sedentarismo, nerviosas, intranquilas, estresadas y con dificultad para relajarse; quienes padecen de baja autoestima, con actitud postural incorrecta y hasta quienes carecen de ritmo y agilidad.

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